De hecho, ahora mismo debería estar repasando teorías, autores y desarrollos de diferentes ámbitos, pero no, estoy aquí contando que no hago otra cosa que pensar en ella. Ojalá todos supierais quién es. Merece la pena y mucho. Tal vez si la conocierais entenderíais mejor que no me la saque de la cabeza, ni a las 10 de la mañana, ni a las 4 de la tarde, ni ahora, ni nunca. Tranquil@s, no estoy obsesionada, pero no se cuánto me falta para ello. Os describiría una vez más cómo es, su perfección, pero tal vez me llamáis pesada y repetitiva, pues todas mis últimas entradas hablan de ella.
Sólo necesitaba contárselo a alguien y, si no me equivoco, ahí esta una de las claves de por qué lo llevo tan mal todo esto, porque no puedo contárselo a nadie. Miento, si, hay dos personas que saben esto y solo una de ellas la conoce en persona, pero aún así. Creo que una de las cosas que necesito hacer es admitir esto a más gente, contarle a más personas de mi entorno que es ella quien me gusta, que es a ella a quien busco la mirada en cada clase, que es a ella a quien espero siempre, que es ella quien, en ocasiones, me quita el sueño. Ya, un paso mucho más lejano, será contarselo a ella.
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