jueves, 24 de enero de 2013

Plantarme frente a ella y...

Te plantas frente a ella y la dices... Y la dices qué? Claro, parece fácil pero no lo es. Obviamente yo me plantaría frente a ella cada día y la diría que esta preciosa, que me encanta cada vez que llega, la miro y me sonríe. Me encantaría decirla que con su sonrisa nueve el mundo, al menos el mío. Plantarme frente a ella y decirla nada, directamente comérmela a besos, en cualquier parte, en cualquier rincón, delante de todos, delante de nadie... Plantarme frente a ella y sonreírla, siempre, cada minuto, cada día, llueva, nieve, haga sol o este sucediendo el Apocalipsis, porque mi Apocalipsis llega cada tarde al terminar las clases e irme a casa, sin ella. Plantarme frente a ella y desnudarla, amarla, mimarla y acariciarla, besarla suavemente, susurrarla que me encanta, que la quiero, que no se vaya. Plantarme frente a ella y echar raíces, ahí, a su vera, junto a ella.

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