miércoles, 3 de abril de 2013

Una legua en tu pupila

Incesantemente, la idea que atormenta mi ser no es otra sino la de que tu y yo somos mujeres completamente diferentes, que nuestros mundos o nuestras mentes poco o nada tienen que ver. Me tortura la idea de pensar que eres alguien fuera de mi alcance, un sueño precioso, una falacia que roza la demencia de una loca. No creo que sea cuestión de idealización decirte que eres maravillosa, que nunca antes mi ser se había cruzado en su camino con un alma tan pura como la tuya. Tienes tanto que... que me da miedo. El miedo me paraliza si pienso en compartir una vida juntas y que no encontremos aquello que nos una, que se produzcan más silencios de los debidos, mejor dicho, que se produzcan silencios incómodos, que siempre vueles más alto, que nunca pueda alcanzarte y no estés dispuesta a esperarme o enseñarme a volar tan alto. Me siento completamente insignificante si pienso en todo aquello que me aportas y, en cambio, no se me ocurre nada que yo pueda aportarte, no soy capaz de encontrar algo de mi ser que pueda completar o engrandecer el tuyo.
No tengo ni idea de cómo sería una vida juntas pero, si de algo estoy segura, es que si resulta ser tan extraordinaria como resultan ser los momentos que hasta ahora compartimos, no quiero ninguna otra oferta, ninguna otra alternativa... no quiero nada que no seas tú. Todas las noches desde que te conozco, cuando me siento en el escritorio, enciendo una vela. El incesante vaivén de una pequeña legua de fuego sosiega mi alma. La presencia de una pequeña vela aporta una luz cálida a mis largas, frías y solitarias noches de desvelo recorriendo tu sonrisa grabada en mis pupilas. Al mirar la pequeña llama bailar en la oscuridad, tu figura viene a mi, sutil, ligera, sencilla, delicada y extrañamente contundente. Si hay algo que mi alma anhele, por encima de todo, es ver el reflejo de una legua en tus ojos mientras nuestros cuerpos se aman en lo que fueron desvelos y delirios nocturnos.

sábado, 30 de marzo de 2013

Sólo acaba de empezar

Andando hacia algún lugar, sin un rumbo concreto...

+ No te acerques tanto a mi, por favor...
- (preocupada) - ¿Y eso?
+ Llevo mucho tiempo resistiendo esto pero hoy... hoy no estés tan cerca de mi; se que si algún día empieza esto, no podré pararlo.
- (plantada, frenando en seco frente a ella, clavando mis ojos en su mirada) - Y, si empiezas, ¿qué?
+ (sin decir nada, se muerde el labio e intenta esquivar la mirada con una sonrisa sutil en sus labios) ...
- Quizás ninguna de las dos quiere parar esto (posando en su cintura mi mano derecha)
+ (Con todas las dudas y, al mismo tiempo, con la mayor certeza que había hecho algo jamás) +Uff.. No somos conscientes del peligro que tiene esto pero... hasta aquí hemos llegado. (Sin pensarlo, plantó un beso en mis labios).
- Lo sabemos perfectamente y, precisamente por eso, esto sólo acaba de empezar.

A continuación, recuperamos todo el tiempo invertido en miedos a base de besos y caricias.

jueves, 31 de enero de 2013

Cada madrugada

De madrugada, mi guarida preferida: la noche, la soledad, la música y un cigarrillo consumiéndose lentamente entre mis dedos. Falta algo, falta ella... en definitiva, faltas TÚ. El humo de mi cigarrillo, abriéndose hueco en el tenue reflejo de mi viejo flexo, te dibuja, perfecta y sutil. Se eleva, liviano y ligero hacia el techo, mientras que, en cada ondeo, aparece tu recuerdo.... Cuánto me gustaría que estuvieras aquí, o estar yo allí, contigo. Un momento perfecto sería estar las dos, en pijama, sentadas frente a frente sobre la cama, o recostadas la una en la otra, desdibujando nuestros sueños entre una atmósfera perfecta de humo y sonrisas tímidas, de secretos y frases tontas, de caricias y besos robados, de miradas y silencios que hablan sin palabras, sinceros...mordiscos dulces, susurros picantes y actos valientes. Qué bonito sería poder quererte cada día, amarte cada noche y velar tus sueños cada madrugada.

Noche de ...¿estudio?

Es la 1:34 AM del 31 de enero de 2013. Sí, dentro de 15 horas tengo un examen, de psicología para ser exactos. Para ser sincera conmigo misma, a penas he estudiado, y lo reconozco. No ha sido por falta de tiempo, ni de unos apuntes en condiciones, ni nada por el estilo. Si hay una razón por la que no soy capaz de concentrarme más de 2 líneas seguidas, esa razón es ella. Hice un pacto conmigo misma, me prometí que sería capaz de centrarme en exámenes y después pensar en ella, pero, por más que soy mujer de palabra, esta vez me ha sido imposible mantenerla. 
De hecho, ahora mismo debería estar repasando teorías, autores y desarrollos de diferentes ámbitos, pero no, estoy aquí contando que no hago otra cosa que pensar en ella. Ojalá todos supierais quién es. Merece la pena y mucho. Tal vez si la conocierais entenderíais mejor que no me la saque de la cabeza, ni a las 10 de la mañana, ni a las 4 de la tarde, ni ahora, ni nunca. Tranquil@s, no estoy obsesionada, pero no se cuánto me falta para ello. Os describiría una vez más cómo es, su perfección, pero tal vez me llamáis pesada y repetitiva, pues todas mis últimas entradas hablan de ella. 
Sólo necesitaba contárselo a alguien y, si no me equivoco, ahí esta una de las claves de por qué lo llevo tan mal todo esto, porque no puedo contárselo a nadie. Miento, si, hay dos personas que saben esto y solo una de ellas la conoce en persona, pero aún así. Creo que una de las cosas que necesito hacer es admitir esto a más gente, contarle a más personas de mi entorno que es ella quien me gusta, que es a ella a quien busco la mirada en cada clase, que es a ella a quien espero siempre, que es ella quien, en ocasiones, me quita el sueño. Ya, un paso mucho más lejano, será contarselo a ella. 

sábado, 26 de enero de 2013

¿Miedo? ¿Por qué?

¿Cómo puedo sentirme así? Me prometí no tener miedo, nunca, pero supongo que lo dije antes de conocer lo que es, antes de conocerla a ella. Hay gente que odia eso de "no elegir de quien nos enamoramos". Para mí, es lo mejor que me ha podido pasar. El otro día alguien me definió muy bien, no soy heterosexual, ni homosexual, ni bisexual, soy persona. A mi no me importa un sexo, no me importa si huele a "Eternity" o a "Jean Paul Gaultier-Le Male", si tiene barba o el rostro más suave que yo, qué mas da una voz masculina y fuerte que una femenina y dulce cuando lo importante es ese susurro de madrugada, ese que te hace sonreír, que te estremece la piel, que te engrandece el alma, ese que te hace, automáticamente, lanzarte a amar una vez más a quien te lo ha dicho.
Ojalá todo el mundo fuera capaz de verlo así, ojalá algún día NADIE tenga que tener miedo por lo que siente. Llamadme loca o soñadora, decidme que baje los pies a la tierra y me deje de utopías, pero ojalá llegue el día en el que una mujer pueda decir que está enamorada, sin pararse a pensar si es una mujer o un hombre, ese día en el que un hombre pueda decir que está enamorado, sin importar si es de un hombre o una mujer. De por si, desde siempre, he visto absurdo e injusto que reconocer el amor hacia alguien del mismo sexo sea, a día de hoy, siglo 21, algo a lo que tener miedo, algo raro, diferente y que aún siga causando rechazos y discrepancias. Pero, es ahora, cuando yo lo experimento, que me parece una de las realidades más tristes a las que se puede enfrentar una persona. Que alguien me diga, por favor, un argumento, UNO SOLO, por el cual el hecho de que yo esté enamorada de una mujer sea un motivo por el que rechazarme, o mirarme de otro modo, o sorprenderse. Necesito saber por qué tengo este miedo cuando la miro y siento que es....que es preciosa y que me gusta. Sigo sin entender el por qué decir "qué chico más guapo", "joe, como me pone Javi (por ejemplo)", "que polvo le echaba a ESE" es más normal y lógico que decir "¿has visto que guapA viene hoy?", "uff, que pecho le hace esa camiseta", "qué bien le sienta esa falda". Me revienta por dentro estar en la universidad, en la cafetería, el pasillo o la clase, con el resto del grupo y hablar de tíos que todos conocemos, comentar lo que nos gustan y que yo no pueda decir todo lo que me gusta ella, solo porque tengo miedo. Y lo peor de todo: que me guste un chico y pensar que se pueda enterar, digamos que me da vergüenza; que ella se llegue a enterar de que me gusta, me da pánico, pero no porque me diga que no, sino pánico porque ni si quiera se plantee poder estar con una mujer, pánico porque sea un motivo de distancia, de desconfianza, un motivo por el que rechazarme como persona. En el fondo es una especie de pánico infundado, sé que ella no es así. Pero aún así me da pánico y simplemente por el hecho de ser dos mujeres. Pero, lo que si que no me da miedo, es deciros a vosotros que es increíblemente maravillosa.

jueves, 24 de enero de 2013

Plantarme frente a ella y...

Te plantas frente a ella y la dices... Y la dices qué? Claro, parece fácil pero no lo es. Obviamente yo me plantaría frente a ella cada día y la diría que esta preciosa, que me encanta cada vez que llega, la miro y me sonríe. Me encantaría decirla que con su sonrisa nueve el mundo, al menos el mío. Plantarme frente a ella y decirla nada, directamente comérmela a besos, en cualquier parte, en cualquier rincón, delante de todos, delante de nadie... Plantarme frente a ella y sonreírla, siempre, cada minuto, cada día, llueva, nieve, haga sol o este sucediendo el Apocalipsis, porque mi Apocalipsis llega cada tarde al terminar las clases e irme a casa, sin ella. Plantarme frente a ella y desnudarla, amarla, mimarla y acariciarla, besarla suavemente, susurrarla que me encanta, que la quiero, que no se vaya. Plantarme frente a ella y echar raíces, ahí, a su vera, junto a ella.

martes, 22 de enero de 2013

Your touch...

¡¡IMPRESCINDIBLE!! ---->  http://www.youtube.com/watch?v=3_bJwmXHUyU

Esa maldita duda de no saber qué narices hacer con lo que siento. Ese incesante come come dentro de mi que no me deja respirar en condiciones. Esa presión de verla cada día y morirme por sus huesos, por su mirada, por sus labios, por su piel, por su pelo, por su cuerpo..... por su voz susurrando en mi oído. Todo esto va mucho más allá de lo que cualquier mente normal es capaz de imaginar, solo es posible si no se ve  un sexo, ni un cuerpo, ni una piel, todo esto sucede cuando se es capaz de ver una persona, una mujer, una mente maravillosa.....  Todo esto es el fruto de mirarla y perderme, de pensarla y enloquecer.
Ya es de madrugada, como de costumbre aquí me encuentro, en cualquier rincón menos en mi cama, no me gusta, esta vacía, sola y triste. Yo solo quiero mi cama si ahí esta ella, solo quiero mi almohada si en ella tengo que jugar con su pelo enredándose en el mío, mis sábanas no valen nada si no huelen a ella, mi pijama es superfluo cuando me lo pongo y me vuelvo a levantar con él; es útil, sin embargo, cuando su función es que tu me desnudes y me despojes de él. ¿Lo peor de todo? Probablemente sea que mientras yo estoy escribiendo esto se que ella estás en algún lugar de su habitación, despierta, pensando en mil cosas, haciendo algo de la universidad, en definitiva, que se que es como yo, un alma nocturna que encuentra en la oscuridad y el silencio su mejor refugio. Cuánto me gustaría poder compartir estos momentos con ella, esta intimidad que tan solo unas pocas somos capaces de entender y si, ella es una.
En un rato me meteré en mi solitario lecho y mi único consuelo para dormir contigo en mi cabeza será recostarme, como de costumbre, de lado, posando mi mano sobre el hueco que lleva tu nombre y dormirme esperando sentir el tacto de tu piel, sentir tu mano acariciando la mía y deseándome buenas noches.

lunes, 21 de enero de 2013

Los cuentos cambian.

Ya las cosas no son como antes y eso me alegra, mucho. Por así decirlo, el cuento cambia. Somos muchas las generaciones, sobre todo la mía, que hemos crecido con las películas y los cuentos de Disney. Hay gente a quienes no les parece bien en ocasiones, incluso, por machistas. Yo no lo veo así. Sí que es verdad que la mayoría de ellos ella es la princesita que hace cosas de mujeres y él es el príncipe que la rescata de su mal, el que lucha y el que al final se lleva la gloria. No todos los cuentos son así, Mulán no lo es, tal vez por eso era uno de mis favoritos. En realidad de todas las películas se puede sacar un mensaje increíble, del cual de pequeños no somos ni conscientes pero ahora, volviendo a ver las pelis, nos damos cuenta de la cantidad de mensajes increíbles que hay en ellas y me parece una gran labor de Disney.
Por lo que a lo mejor me parece que deberían cambiar los cuentos es por la imagen de la mujer que dan, no machista, sino que todas las protagonistas tienen el pelo largo y sedoso, un cuerpo perfecto, puro, de lo que son, de princesas. Yo creo que esa es la imagen que debería cambiar. Muchas niñas se han preguntado durante años por qué ellas no son así de perfectas, por qué no tienen ese pelo, o esos ojos, o esas curvas, no se ven tan perfectas frente al espejo y cualquier elemento que se salga de ese canon las hace sentir diferentes, extrañas y mal. Eso no debería ser así, las princesas de los cuentos deberían adaptarse poco a poco a los tiempos, deberían evolucionar con la sociedad. El canon de belleza debería evolucionar, porque hoy en día ya no es esa perfección y esa pureza solamente, hoy en día hay muchos más elementos que predominan, elementos que antes eran anti-estéticos y anti-femeninos ahora han pasado a ser todo un símbolo de belleza y sensualidad. No digo que los cuentos tengan que ser increíblemente sensuales ni nada por el estilo, solo digo, que todo debería evolucionar y tener en cuenta que NO EN TODA HISTORIA DE AMOR HAY UNA PRINCESA ESPERANDO A UN ROMEO, QUE TAL VEZ ESA PRINCESA ESPERA A JULIETA.

ELLA

Nadie se hace una mínima idea de todo lo que ella provoca en mi. Sí, bueno, puede que os la hagáis porque todos antes o después hemos sentido eso tan fuerte por alguien que nos lleva casi a enloquecer. Tengo 18 años, cerca de 19 y si, me he enamorado antes, pero nunca así. Hasta hace unos meses había sentido amor, o creí sentirlo, aún no estoy segura. Me he enamorado de hombres, me he enamorado mucho, sobre todo dos veces, pero creerme si os digo que esto nada tiene que ver con aquello. Antes me enamoraba, miraba a ese chico y sí, sentía las típicas mariposillas, ese nerviosismo, todas esas tonterías..... pero ahora, ahora... DIOS. Es ese vértigo que sientes al estar al borde de un abismo; ese impulso de ponerte frente a ella y no decir nada de lo que sientes, simplemente besarla y no moverte de allí hasta ver una reacción; esas ganas de gritar a todo el mundo, por la calle, en el metro, en el ascensor, por los pasillos que la quieres, que te parece la persona más maravillosa que existe, que es perfecta, que te tiene cual niña de 12 años a la que le gusta su primer chico y ni si quiera sabe como reaccionar; hablo de esa tentación de acercarte a ella por detrás, muy despacio, al entrar a los baños y verla apoyada en el lavabo mirándose al espejo y que te mire y sonría a través de él; ese instante en el que estás a punto de coger su mano fuerte e impedir que se vaya cuando está pasando por delante de ti y, sin saber por qué, te busca la mano a modo de "despedida"; sí, esa décima de segundo en la que estás a punto de contestar a uno de esos SMS que acaba con ese maravilloso "Linda" con un: "solo soy linda si lo soy para ti, solo lo quiero ser por ti, llamémonos linda, preciosa y todo lo que queramos bajo mis sábanas, en mi habitación, cogidas de la mano y contándonos secretos".
No se si ahora os hacéis mejor o no a la idea de todo lo que siento, pero sin duda, si algo si que está muy claro, es que esto que estoy sintiendo por esa mujer me hace sentir afortunada por poder ver más allá de un sexo, por no conformarme con el estereotipo heterosexual y por poder aceptar que quien hoy me hace volar a universos paralelos es ella y no es cualquier él.

Sin tabúes.

Ahora sí, ahora por fin, aquí, puedo decir de verdad todo lo que pasa por mi cabeza, mi corazón y mi ser entero. Ahora puedo decir abiertamente que si, que estoy enamorada de una mujer, que nunca antes me había pasado y que esto me tiene totalmente anulada, en el buen sentido.
No es cuestión de esconderme de nadie, ni de tener miedo a dar explicaciones o al que dirán, es cuestión de que paso de tener que aguantar subnormalidades homófobas de personas que tristemente no tienen la capacidad de comprender que el amor es el mismo sea entre hombre y mujer que entre personas del mismo sexo. Es por esa razón por la que no he hablado de esto abiertamente en otros sitios donde escribo, porque hacerlo supondría tener que llevar a cabo debates y disputas absurdas y llevarme más de una decepción. Y si, ojos que no ven, corazón que no siente. Algún dia todo esto saldrá a la luz y algún día todos, tanto los que están preparados para ello como los que no, conocerán esta realidad sobre mi. Por el momento, reservo ese derecho a unos pocos, al menos de mis conocidos.  
Y sí, para los que os lo preguntéis, soy bisexual.

domingo, 20 de enero de 2013

Tu pureza


Ni la flor más bella podrá jamás comprarse con tu belleza, ni la estrella más brillante, ni la luna más pura... Nunca más podré contemplar en alguien la dulzura de tu rostro, la escultura de tu cuerpo, la sencillez de tu ropa o la personalidad de tu pelo.  Cada día me absorbes más, el paso de las horas consigue incapacitarme por completo a la hora de controlar mi pulso o mi mirada. No puedo resistirme, estás tan cerca, pero te veo tan lejos.... Te admiro, de un modo sutil. Mi mirada dibuja suavemente tu perfil, acariciando tu rostro entre la sien y la barbilla con la yema de los dedos; perfilo tus labios, tan hermosos, tan apetitosos, tan sensuales...tanto que cada segundo mi ser desea besarlos, suave y cálidamente, con el mayor amor amor del mundo. Pero no acaba ahí tu boca, esconde algo más. Puedes parecer seria, poco risueña, pero cuando sonríes... ¡ay cuando sonríes! Iluminas tu rostro y mi alma, sonríes de una manera que jamás habría imaginado.... En tu sonrisa se esconde toda tu inocencia, toda esa parte de ti, tan sincera y agradable, como la que se oculta tras la sonrisa de una niña pequeña.
Eres fascinante, increíble, exuberante....eres...eres preciosa, no hace falta buscar más palabras. Me enganchas y, al contrario de lo que eso supondría,  liberas mi ser, tanto por poder sentir algo como esto por alguien como tu, como por tu filosofía de vivir...resulta tan pura que no me da miedo y he aprendido más que nunca que más importante es la esencia que la apariencia.
Pero aún no soy libre del todo, aún no soy libre de admitir esto que siento de cara al mundo y mucho menos de cara ti. Aún no me siento capaz de admitir públicamente que no te tratas precisamente de un príncipe azul, que tal vez el cuento ha cambiado un poco, un poco bastante. Pero no tengo miedo de esto, no se lo pienso tener, tiempo al tiempo como dicen. Mi mayor propósito ahora mismo es darte las suficientes razones para que puedas confiar en mi... al margen de otros posibles propósitos amorosos.

Juego peligroso


Sucedió casi sin querer y sin darme cuenta. No logré descifrar cómo, ni cuándo, ni por qué, pero en aquel preciso instante  y sólo entonces, nuestras miradas se cruzaron, en medio de todos, delante de nadie... A medida que miraba sus ojos, el resto de miradas, de personas, fueron desapareciendo, como si de un truco de magia se tratara, o un efecto óptico, o una ilusión, no lo sé, pero lo que tengo seguro es que todo desapareció para dejarnos a solas: su mirada y la mía.
Sentí, por un instante, un pánico inmenso y un impulso casi eléctrico recorrió mi mente pidiéndome bajar los ojos y disuadir aquel encanto, aquella maravillosa atmósfera que nos había envuelto. Como si de la seda más suave se tratase, sus ojos, apetitosos como el chocolate y dulces como la miel, acariciaron mi rostro, sin dejarse un sólo milímetro. Yo, en estado aún de incredulidad, no podía romper el hechizo al que me sometió, no podría dejar de admirar su serenidad, su sinceridad...  como si de un niño tras un caramelo se tratase, mi ser entero ansiaba adentrarse en los misterios de aquellas pupilas, en los acantilados y valles de su alma, en su esencia secreta.
Al tiempo que seguía acariciando mi rostro con su mirada, conseguí reaccionar, y no pude sino hacer lo mismo, acariciar y mimar su rostro, poro a poro, ya no con mis ojos, sino con mi alma. Casi por inercia, nos dirigimos hacia el mismo rincón, nuestras miradas dibujaron el contorno de nuestros labios... Entonces descubrimos la vehemencia que escondía tanto misterio y tanta sensualidad. Un arrebato nos recorría las entrañas y deseos más ardientes y puros; un arrebato de pasión, cada vez más fuerte, cada vez más provocador, tan incontenible que mi razón me abandonó y se entregó. Dejó así, por tanto, mi espíritu libre de demonios, libre de miedos. Mi cuerpo, guiado por semejante impulso, buscó sus labios, su cuerpo, su piel... Mi alma buscó su misterio, su calor, su encanto... Me aproximé a una velocidad de vértigo y, sin embargo, al estar a un milímetro de su boca, rozando su piel, sintiendo su aroma, todo se detuvo, todo se ralentizó hasta límites exagerados. Aún me daba pánico dar el siguiente paso, pero no podría dejar de desearlo, no podría detener mi cuerpo, ni mi alma, ni nada. Mi mano acarició su rostro, nuestros ojos no dejaban de observarse. Mi corazón comenzó a desbocarse.. Su mirada en mis labios, la mía en los suyos... Un segundo de máxima tensión...y nuestras almas se unieron, nuestros cuerpos suspiraron al tiempo que se mostraban tanto con aquel beso...nuestras manos se juntaron.... Mi alma se sintió libre, más libre que nunca.

Tú, culpable de mis anhelos


Dime. Una rosa es hermosa sólo por el hecho de ser una rosa. Una perla es fascinante sólo por el hecho de ser una perla. Un diamante deslumbra sólo por el hecho de ser un diamante.  La luna es bella sólo por el hecho de ser la luna. Un poema agrada, es un poema. Un atardecer encandila sólo por el hecho de ser un atardecer. Pero, ¿tu? Tu eres hermosa, fascinante, deslumbrante, bella, agradable; encandilas, enganchas, enamoras. Tu perfilas cada uno de los deseos de un alma como la mía. Dibujas con tus ojos los sueños más dulces capaces de soñar mi ser. ¿Cómo no voy a admirar tu sonrisa? Dime, ¿cómo? ¿Cómo podría resistirse la luna a verte cada noche? ¿Y las estrellas? ¿Acaso crees que el sol se queda atrás? Puede que se oculte tras las nubes, tan sólo porque se ruboriza al verte, pero cada día acude puntual a entrar por tu ventana y despertarte cálida y suavemente. Me atormenta no ser él, no poder acariciar tu rostro dormido como lo hace él al amanecer. Dichosa la fortuna que tienen todos los astros de poder observarte y proteger tu cielo cada día, cada noche.
No obstante yo también me considero dichosa. No se si a Dios, al destino, a la casualidad, a la vida o a quién agradecerle tu existencia en mi vida pero, sea a quien sea, en mis últimos instantes le daré las gracias por ello. Me considero dichosa al verte, pero sobre todo al poder pensarte. Aún paso noches en vela preguntándome cómo es posible la existencia de semejante ser. Cómo es posible que hasta de tus defectos saques partido. Dime, ¿cómo irradias semejante fuerza y calma con tu sonrisa? El mero hecho de hallarte junto a mi aún siendo más personas consigue ponerme una meta para cada día, y es llegar a ese momento. Una vez que estás tu, estamos todos, la función puede empezar. Mi mayor desgracia, tu ausencia. Acostumbro a tenerte ausente a diario, pero no en los momentos que has de estar. Unas pocas horas de tu ausencia fueron suficientes para dejar en evidencia que te necesito esas pocas horas más de lo que puedo necesitar respirar. Nunca pasó por mi cabeza el hecho de que alguien como tu pudiera entrar en mi corazón, en mis anhelos. Pero tu has cambiado mi vida. Has cambiado mi manera de entender la vida, el amor, a las personas. Has cambiado incluso mi manera de entenderme a mí misma. Tu nombre lleva consigo el descubrimiento de un sentimiento completamente extraño para mí pero ahora tan familiar y necesario que no quiero dejarlo atrás, ni por imposible.  A priori, esto, un tu y yo, no parece difícil, se me antoja imposible. Sin embargo, alguien dijo una vez que los imposibles también existen. Por tanto, tu existes.

Hablando de sentimientos


Hablemos de sentimientos por favor, lo necesito. Hablemos de verdad de sentir, no hablemos de lo que pensamos que debemos sentir. Desde que nacemos todos estamos enseñados y acostumbrados a seguir el curso natural de las cosas, entre las que se encuentran los sentimientos. Desde el momento que nacemos y empezamos a saber lo que pasa a nuestro alrededor y empezamos a saber quien es quien descubrimos un mecanismo muy sencillo que sigue casi la totalidad de la gente con la que nos encontramos en los primeros años de nuestra vida, que son los más importantes, en los nos acostumbramos a ver una vida que será la que para siempre siempre consideremos como normal y natural, como lo que está bien, como lo que se debe hacer. ¿Qué es lo más básico que asociamos a nuestra vida? Todos nacemos y por costumbre tenemos un padre y una madre, un hombre y una mujer, básicamente porque es el único modo de reproducción animal y, por tanto, humana. Parece algo insignificante, algo normal porque lleva toda la vida siendo así, durante siglos, desde que existe la humanidad. Es cierto que no puede ser de otra manera porque es el único modo de reproducción natural, la unión de un hombre y una mujer. Es así, que desde pequeñitas las niñas miramos a los niños, y los niños miran a las niñas, porque es lo natural, porque papá y mamá son hombre y mujer, y los abuelos, y los tios, incluso las parejas que salen en las pelis de disney, siempre una princesa con su correspondiente príncipe azul, o bueno vale, una princesa cuyo príncipe azul es verde y se llama Shrek, pero siempre son hombre y mujer.
¿Alguien recuerda haberse planteado de pequeño/a por qué si es niña mira a los chicos y si es niño mira a las chicas? ¿A que no? Y el por qué es tan sencillo porque como es lo que vemos a nuestro alrededor, ni si quiera nos surgen las dudas, ni si quiera llegamos a pensar el por qué, es algo natural, el curso de la naturaleza que, como tantas otras cosas, es así, sin más. Y desde pequeños es lo que llevamos dentro de nosotros y aceptamos sin más. Las niñas desde pequeñas nos pasamos la vida buscando un príncipe azul, como en las pelis, con toda la inocencia y esperanza del mundo. Los chicos, son diferentes, hasta casi los 13-15 no se interesan por chicas. Sí, lo típico de que le gusta alguna, pero son más del fútbol, música u otro tipo de hobbies, se complican menos la vida. Pero claro, todos llegamos a una edad en la que por H o por B nos empezamos a sentir atraídos por una persona del sexo opuesto, y ahí empieza la odisea de nuestra vida. Hay personas que lo hacen todo con una facilidad pasmosa según en que aspectos. Por ejemplo, hay personas, tanto chicos como chicas que desde bien pronto se manejan perfectamente en el arte de flirtear, coquetear, etc. Hay personas que llevan con los ojos cerrados enamorarse, sentir mariposas en el estómago, tener detalles bonitos...hacer un cuento de hadas vaya. Y así cada uno con sus facilidades, al igual que hay personas completamente al revés, que tiene más dificultades que facilidades, pero en el fondo es porque todos buscamos a esa persona que nos complemente, que nos satisfaga personalmente. Y eso ya no resulta tan fácil. Antes era diferente, antes las relaciones eran de otra manera, más sencillas. Los chicos eran los encargados de todo, de impresionar, de enamorar, de encantar, de mantener la relación, de tener los detalles, eran los que estaban acostumbrados a dominar y elegir ellos lo que querían, por tanto, normalmente, eran los hombres los que "jugaban" con los sentimientos de las mujeres. A día de hoy las cosas han cambiado, y las cosas se han igualado, ahora ya hay muchas más mujeres que se dedican a jugar con los hombres, y muchos más hombres que sufren constantes desengaños. Al igual que sigue habiendo hombres jugando con mujeres que soportan un desengaño tras otro. Junto con esto, sobre todo durante lo que llevamos del s.XIX, la sociedad ha cambiado, han cambiado sus cánones, sus costumbres y sobre todo sus prejuicios en algunos casos. Y uno de los casos es precisamente este, el de las relaciones de pareja. Actualmente, en el año 2012, en la mayoría de los países desarrollados occidentales está más que aceptada la homosexualidad, el hecho de que dos personas del mismo sexo se amen y formen una pareja.
Esto ha llevado a que en casos cada vez más numerosos las personas lleguen a plantearse lo que de verdad quieren en su vida. Efectivamente todos nos imaginamos envejeciendo al lado del sexo contrario, pero porque es lo que hemos visto siempre. Pero debido al tipo de sociedad en la que ya nos vamos moviendo y debido al desengaño que sufrimos sobre todo las mujeres respecto a los hombres porque erróneamente nos criamos con unas expectativas sobre ellos, el amor y las relaciones que siendo muy jóvenes acabamos realmente frustradas porque no encontramos ni si quiera un atisbo de esa fantasía, de esa falacia. Pues hoy, me voy a atrever a decir que por suerte, no han sido 1 ó 2 los casos que he visto de mujeres heterosexuales enamorarse y sentirse atraídas por otra mujer. Hay gente que piensa que es una actitud provocada por tantos desengaños y es una forma de aliviar la frustración, pero que realmente no se siente esa atracción por una mujer; o gente que piensa que eso es vicio puro, que hay mujeres que no ligan con los hombres y por ello prueban con mujeres solo por tener algo de sexo. Bajo mi punto de vista, ambas opiniones son erróneas. Yo soy de esas personas que considero que esa debería ser la forma de vida de todas las personas. Creo que deberíamos evitar dejarnos llevar por las tradiciones sin pararnos a pensar y a madurar nuestros sentimientos, creo que lo importante en una relación no es el cuerpo, ni los cánones sociales. ¿Dónde está escrito que una mujer tenga que amar a un hombre? O mejor dicho, ¿Quién dice que una mujer no puede enamorarse de otra mujer, o un hombre de un hombre? ¿Sólo puede existir el amor entre diferentes sexos? Yo os puedo asegurar que no. Una mujer puede amar de la misma manera a un hombre que a una mujer y viceversa. Pienso, y defiendo que si una persona hoy se enamora de un hombre, mañana puede hacerlo de una mujer, y no es vicio ni desesperación ni nada de eso, es simplemente que es una persona con la capacidad de ver en alguien a un ser humano, una mente, un corazón, unos valores, unos sentimientos, unas capacidades, una forma de vida, y enamorarse de ello, sin mirar si es hombre o mujer, sin mirar si es lo normal o no, porque ese es el mayor error que ha cometido el hombre, encerrarse en las tradiciones, los cánones y los prejuicios, o como yo prefiero llamarlo, "el que dirán". Si predicamos, o decimos que predicamos una sociedad libre de religión, de cultura, de ideología, y demás, creo que lo más correcto sería empezar por predicar una sociedad en la que prevalezcan los sentimientos y los valores respecto a los demás, y dejemos esos clichés baratos de hombre con mujer y mujer con hombre, y dejemos fluir el libre sentimiento, que no el libre albedrío.